jueves, 21 de febrero de 2008

DESASTRES INMINENTES AMENAZAN A HABITANTES STO. DGO. ESTE

Por Robert Vargas.

Santo Domingo Este.- Por favor, mire a estos hombres de la secuencia gráfica.Todos están preocupados. Algunos hasta asustados. Y no es para menos.
Lo que estaban escuchando y comentando era suficiente para erizarle los pelos a cualquiera.
En pantalla gigante estaban viendo modelos a computadoras de potenciales desastres que podrían provocar pavorosas devastaciones en la República Dominicana en general, y en Santo Domingo Este en particular.
Pero ¿Qué rayos preocupa tanto a los regidores Juan Cruz Triffolio, Eladio Rodriguez Solís, Marcelo Céspedes, Simeón Pérez, Juan Melí y Tácito Perdomo; al coronel Bueno de los Bomberos, al General José Antonio Santos, a los comunitarios y hasta al alcalde de la Rivera del Ozama?EN LAS LINEAS SIGUIENTES TIENES UN VIDEO QUE TE MUESTRA COMO LA REP. DOMINICANA PODRIA SER ARRASADA POR UN TSUNAMI.
De repente, todos, menos el general ni el coronel, crearon conciencia de que "en un santiamen", multitudes de ciudadanos de este municipio y del país entero, podrían morir quemados, aplastados por moles de concreto, electrocutados o ahogados.
Es posible que al principio se mostraran algo escepticos, pero cuando fueron surgiendo evidencias tras evidencias de que el peligro letal acecha, entonces cambiaron de parecer, y el regidor Tácito Perdomo, que tenía que ir a una reunión en la Junta Central Electoral, prefirió enviar a un sustituto. Lo que allí se hablaba era de vida o muerte y, sobre todo, latente e inminente.
Peor aún, los cientos de miles de ciudadanos que habitan el Municipio Santo Domingo Este desconocen los peligros que les acechan y por eso hasta se acuestan y visitan grandes centros comerciales y amigos sin mayores preocupaciones.
El general José Antonio Santos se encargó de disparar las alarmas entre sus oyentes. Se auxilió de una computadora portatil y de un datashow como recursos. Sus explicaciones dueron demoledoras. Aplastantes. Tanto, que los responsables de la Comisión de Desastres del ASDE dcidieron convocar otro encuentro similar para el día 12 de marzo, a las nueve de la mañana en el Salón de Sesiones del Ayuntamiento. Fanny Santana, Edita Sandoval ni Domingo Plácido, que forman parte de esa comisión se enteraron de lo que allí se trató. No fueron a la cita.Pero, ¡Rayos! ¿Qué fue lo que ocurrió?Ahí vamos. El General de los Santos, un experto en diseño de políticas de gestión de Desastres se instaló. Sacó de su portafolio un Disco Compacto y una memoria USB que conectó a la lactop. El CD lo colocó en el lector correspondiente. (¿Ven que es cierto que la tecnología está en boca de todos?Y allí comenzó todo. Habló en detalle de los multiriesgos que amenazan a la población y al medio ambiente.
Por ejemplo, destacó con extrema sencillez la absoluta ignorancia de la mayoría de la población sobre cómo reaccionar ante eventuales y cada vez más posible terremotos o maremotos que arrasen edificiaciones y grandes centros comerciales.Más sencillo aún: enfatizó sobre la necesidad de estar preparado para el caso en que una gasolinera o envasadora de gas licuado de petroleo instalada en lugares de alta concentración poblacional puedan estallar.
- "Si un tanque de esos explota y se incendia, los bomberos solo llegaremos después para evitar males mayores, pero ya la devastación inicial estará hecha", comentó el coronel Bueno, por lo que cree necesario aumentar las medidas de seguridad para evitar males mayores.Sin embargo, las preocupaciones del general de los Santos van más lejos.
Considera prudente y altamente necesaria que el Ayuntamiento de Santo Domingo Este, y los demás del país, instalen cuanto antes sus correspondientes Oficinas de Prevención de Riesgos, que estarían coordinadas con el Centro de Operaciones de Emergencia.
Y no es para menos, si se piensa solo en la posibilidad de que el país sea devastado por un sunami poderoso que tenga su origen en una ola gigantesca de más de 100 piez de altura, surgida del cada vez más posible desprendimiento de una roca de más de 53 kilómetros de longitud en una isla del Atlántico, en en las Canarias.Según interpretaciones de científicos estadounidenses y britácnicos citados por el general de los Santos, esa ola enorme cuzaría el atláctico en unas diez horas, devastaría las islas del Caribe, arrasaría la costa Este de los Estados Unidos y Canadá, provocaría destrozos enormes en México, centro américa y la costa norte de Venezuela y Colombia. Sencillamente aterrador.
En otro escenario más cercano, mostró cómo el Gobierno de los Estados Unidos se está gastando una fortuna para seguir la evolución de un volcán submarino que está activo en el área del Caribe. Ante nuestras narices.
Se trata del volcán Kick em Jenny, en el arco de las Antillas. Los norteamericanos hasta mantienen en el área un submarino no tripulado y un barco en superficie que le dan seguimiento constante al norte de la Isla de Granada con sensores colocados en la falda del volcán.
Si este volcán hace erupción, como todo parece indicar que ocurrirá, provocará olas de hasta mil 100 pies de altura que arrasarán desde cabo Engaño hasta Cabo Rojo. No quedaría nada de Villa Duarte, Los Mameyes, Los Farallones, Isabelita, Valiente, La Ureña, Boca Chica.... a lo mejor ni el Ensanche Ozama. ¡Diablos! ¡Nada! (por solo hablar del Municipio Santo Domingo Este)Para muchos, ese día será el fin del mundo.Y si los americanos se están gastando tanto dinero con el submarino y el barco frente a la isla de Granada, por algo será.
De los Santos cree necesario que el Ayuntamiento de Santo Domingo Este diseñe políticas para proteger a sus munícipes mediante el acopio de alimentos para al menos 15 días para asistir a decenas de miles de personas eventualmente damnificadas.
Esos centros de acopios podrían ser abastecidos en base a colaboraciones con organizaciones internacionales de auxilio y, si el fenómeno se retardara, entonces cambiar la dotación de comida enlatada intercambiandola por trabajos comunitarios y, entonces, volver a llenar los almacenes. No quiere que nada se quede " a la buena de Dios", aunque él es un cristiano convencido.
Incluso detalló, cómo el Mar Caribe sigue penetrando la costa y está ganando terreno debido a los abusos de industriales que han destruido la capa de corales con el vertido de materiales tóxicos sin ser previamentes tratados en plantas especiales. Sugiere la colocación de bloques enormes de concreto, como los que hay en el Malecón de Santo Domingo, para evitar desastres mayores.El panorama es sombrío. Pero lo es más por otros detalles simples y tenebrosos.
Como, por ejemplo, que la mayoría de los edificios son construidos sin sistemas de escape ante posibles terremotos o incendios. Peor aún, son levantados en terrenos que carecen de los necesarios estudios geológicos. Por eso previno a los concejales para que no aprueben la construcción de edificaciones elevadas que no estén acompañadas de sus respectivos estudios geológicos.Destacó, además, que nadie conoce en los grandes centros comerciales cuales son las vías de escapes y teme que estos se conviertan en tumbas para sus miles de visitantes.
Acercándose más a la realidad actual, consideró en extremo peligroso que la ciudad sea cruzada, por su mismisimo centro, por líneas de transmisión de 69 mil voltios, en cuya trayectoria crecen hermosas palmeras que amenazan con acercarse a esos cables y transferir sus cargas.
Respecto de los terremotos, advirtió que los refugios en estos casos deben ser lugares abiertos, como parques y se lamentó de que cada dia hay menos espacios de ese tipo.Consideró necesario que el ASDE se decida por estructurar una Oficina de Gestión de Riegos que se ocupe de esos asuntos, antes de que sea demasiado tarde.Pero, como el tema es en extremo interesante, no estaría demás que Usted, que ha leído esta historia hasta este punto, vaya a la Sala Capitular del ASDE el 12 de Marzo a partir de las 9.00 am, para que escuche lo que dicen los expertos.
Sencillamente, es un asunto de vida, o muerte inminente.Si alguien lo duda, piense tan solo en cómo rayos la ciudad sería evacuada en caso de que se acerque el Tsunami que se teme llegue una velocidad de 900 kilómetros por horas, en caso de que, efectivamente, se produjera el desprendimiento de una roca de 53 kilómetros por 31 kilómetros en la isla Palma de Canarias.
Las olas serían devastadoras. Con la organización actual no habría forma de escapar a los tapones porque nadie sabe qué hacer.Esto no es ciencia ficción. Es realidad total y eso era lo que debatían esos regidores. A sus colegas que no asistieron parece que ese tema no les intersó.